Mostrando entradas con la etiqueta mitologia griega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mitologia griega. Mostrar todas las entradas

Marte, el dios romano de la guerra y la agricultura


En la mitología romana, Marte, en latín Mars, era el dios de la guerra, hijo de Júpiter en forma de flor y de Juno. Se le representaba como a un guerrero con armadura y con un yelmo encrestado. El lobo y el pájaro carpintero eran sus símbolos. Tuvo dos hijos con Venus: Fuga y Timor (respectivamente Deimos y Fobos para los griegos).
El nombre de Marte, proviene de la mitología griga, donde su homólogo se llamaba Ares. Marte reunía las siguientes virtudes:
Intrepidez belicosa, la temeridad ciega, el valor osado, el dios de la fuerza viril, el dios de la inspiración guerrera, el dios que conducía a la victoria a los ombrios, sabinos, latinos y romanos.
Era considerado como el padre de Rómulo y las tres divinidades tutelares de Roma eran Júpiter, Marte y Quirino.
Como dominios de Marte se consideraban los bosques misteriosos en el que habitaba el ave picamaderas.
Estaban consagrados a Marte, varios animales como el buey labrador, el caballo de batalla, los rebaños de carneros, y los puercos que se le inmolaban.
Por tanto en Roma, Marte tenía éstos significados que eran las siguientes:
El dios bélico, el dios de la guerra. Por otro el de la cultura y laboreo del campo. También era el dios de la Primavera, y la fecundación. Protector de la vida en los campos.
El arma que servía de símbolo a Marte guerrero, era la lanza sagrada de Marte, que figuraba en las ceremonias religiosas, desde Numa, y era honrado en las primeras fechas del año, como dios de la guerra, y la mujer de Marte es Nerio, diosa sabina, en los anales romanos, y también era el dios del rapto, que era la forma primitiva del matrimonio, y se recordaba con la fiesta, del rapto de las Sabinas, que se celebraba el 1 de Mayo.
En el campo de batalla se hacían varios sacrificios a Marte y en su nombre, se hacía la distribución de recompensas militares.
A Marte, también se le consagraba parte, del botín de guerra, y de las armas, con que se había peleado.
Marte, poco a poco se convirtió en tutelar, de todos los ejercitos guerreros:
Fué el dios de los soldados y el dios de los gladiadores.

Ares, el dios griego de la guerra


En la mitología griega, Ares (en griego antiguo Ἄρης Arês o Ἄρεως Areôs, ‘conflicto bélico’) se considera el dios olímpico de la guerra, aunque es más bien la personificación de la fuerza bruta y la violencia.
Ares, es hijo del Zeus y Hera.
Los helenos siempre desconfiaron de Ares,quizá porque no siempre les ayudaba, sino que unas veces ayudaba a unos o a otros dependiendo de sus inclinaciones.Su mano destructiva se veía incluso tras los estragos provocados por plagas y epidemias. Este carácter salvaje y sanguinario de Ares le hacía ser odiado por otros dioses, incluidos sus propios padres.
Se representa con coraza y casco, y armado de escudo, lanza y espada. Su talla es sobrehumana y profiere gritos terrribles. Generalmente se le representa combatiendo a pie, pero también se ve sobre un carro tirado por cuatro corceles. Los animales consagrados son el perro y el buitre, y suelen estar presentes en las representaciones del dios.
A pesar de la desconfianza que generaba hacia los habitantes de Grecia, se le rendía culto, especialmente en Tebas donde se lo consideraba antepasado de los descendientes de Cadmo.
Desde la época homérica, Ares aparece como el espíritu de la Batalla, que goza en matanza y sangre. En el caso de la Guerra de Troya, combatió casi siempre a favor de los troyanos. Sin embargo, como que le importa poco la justicia de la causa que defiende, a veces ayuda a los aqueos. Armado de pies a cabezas, generalmente lo acompañan demonios, que le sirven de escuderos, en particular Deimo y Fobo (el Temor y el Terror), que son hijos suyos, y también a Éride (la Discordia) y Enio. Según las fuentes, Ares habitaría en Tracia, un país semisalvaje de clima rudo, rico en caballos y recorrido por poblaciones guerreras. Según cierta tradición, el pueblo de las Amazonas, hijas de Ares, también moran allí.
La mayoría de los mitos en que interviene Ares son narraciones de combates, pero no siempre el dios sale vencedor. Parece como si los griegos, desde la época de Homero, se hayan complacido en mostrar la fuerza bruta de Ares contenida o burlada por la más inteligente de Heracles o por la viril prudencia de Atenea. Por ejemplo, en la batalla de Troya, Ares combatía al lado de Héctor, que se encontró frente a frente con Diomedes. Acometiólo en seguida, pero Ateneainterviene y se las compone de modo que desvía la lanza del dios,el cual es herido por Diomedes. Después de un alarido espantoso que oye todo el ejército, el dios huye al Olimpo para que le cure Zeus. Otro infortunio de Ares es su encarcelamiento por los Alóadas, que lo tuvieron, durante trece meses, encadenado y encerrado en una vasija de bronce.
Aparte de las historias de combate, la leyenda atribuye a Ares muchas aventuras amorosas. La más célebre, sin duda, es la que nos lo presenta unido clandestinamente con Afrodita, aunque tuvo muchos hijos con mujeres mortales. La mayoría de ellos fueron hombres violentos, inhospitalarios, que agredían a los caminantes, los mataban o se entregaban a actos de crueldad. Tuvo con Pirene tres hijos: Cicno, Diomedes de Tracia y Licaón -los tres murieron a manos de Heracles-. A veces se le atribuye la paternidad de Meleagro y la de Driante.